Miguel Alexander Pérez Pérez: Saborea el exquisito menú que ofrece la gastronomía dominicana
Más allá de sus hermosas playas República
Dominicana también es famosa por su gastronomía, que sin duda alguna dejará a
muchos con la boca abierta con el extenso menú de exquisiteces contemplado en
el desayuno que consiste en un plato llamado cariñosamente “los tres golpes”: mangú, un plato típico
dominicano elaborado con un puré de plátano verde, y terminado con cebolla roja
cocinada en una salsa de vinagre, queso y salami frito. También se puede añadir
huevos.
El almuerzo es la comida principal del día, el
plato típico es la bandera
dominicana: Un enorme plato con arroz y habichuelas (frijoles),
con pollo o carne y acompañado de una ensalada, aguacate y tostones (plátano
frito y aplastado). Hay múltiples variaciones de arroz, moro con guandules, locrio (un plato de arroz
que recuerda a la paella con arroz sazonado).
El sancocho, tiene un peso aún más simbólico y
normalmente se hace para una ocasión especial, incluyendo año nuevo, y debe ser
compartido con la familia y seres queridos. Este guiso de tubérculos gruesos
combina pollo, cerdo, yuca, ñame, plátanos verdes y papas. Se sirve con un
tazón de arroz blanco y rebanadas de aguacate. Algunos dicen que cura las
resacas.
Otra comida dominicana por excelencia son los pasteles en hoja que a menudo son servidos en navidad, estos son la versión
dominicana de los tamales, aunque hechos con masa de plátano, rellenos de carne
y envueltos en una hoja de plátano.
El mofongo, un plato original de Puerto Rico,
tiene su propia versión dominicana, con plátanos majados, ajo y cerdo o
camarones. Cada región tiene sus propias especialidades influenciadas por la
cultura de la región.
En Samaná, por ejemplo, los mariscos a menudo son
cocinados con coco, una influencia Afro-americana, así también como el pescado.
En el noroeste la carne de chivo (cabra), es un alimento básico, y en la región
montañosa central se encontrarán restaurantes de carnes a la brasa o parrilladas en las
carreteras.


